El honorable y sempre presente presidente Sunyol

Es una buena cosa que la actual directiva del Futbol Club Barcelona (además de las controversias que lo acompañan, y de las cuales no entiendo ni pizca) quiera dar reconocimiento y relevancia a un personaje como El señor Sunyol (si porque es un gran señor), el presidente mártir del club. Sunyol, un empresario más que singular y una figura que se puede calificar, como dicen los anglosajones, como algo muy grande, acabó prematuramente sus días al ser ejecutado por un pelotón franquista a la sierra, después de un malentendido más que lamentable.

El artículo que Bosch publica hoy en Deportes os dará coordenadas mucho más precisas -y críticas- sobre la decisión del presidente actual del Barça y su junta de bautizar el palco del Camp Nou con el nombre de Josep. Cómo que no sé, de fútbol, cómo he dicho muchas veces, no quiero entrar en discusiones sobre ningún aspecto sobre la primera institución de Cataluña, que es esta de la cual se espera que marque goles y no que los encaje, como le pasa por ejemplo a la al gobierno catalán.

Sólo quería aprovechar para remarcar que, hace cinco años, el canal oficial del futbol club Barcelona, en colaboración con la revista catalana de filosofía, elaboró un documental más que remarcable a propósito de el señor que acontece este post. Se tituló Presidente Sunyol, y tenía como el descubrimiento de la fosa donde fue sepultado el dirigente después de su ejecución, y la recuperación de sus despojos. El documental fue dirigido por el eminente Prats, y tenía un tono muy marcadamente cercano al género negro o al thriller, digan ustedes cómo quieran. Varias cabezas quedaban desatados al final (que no revelaremos), y esto hacía que la figura de Sunyol aconteciera más interesante y más enigmática.

El Señor Josep es una víctima que, a pesar de la proyección social de qué disfrutó en vida, ha quedado oscuramente difuminada en las décadas posteriores a su asesinato, parece que con la conformidad de su propia familia, que ha preferido no volver a hablar. Es una actitud respetable, pero no por eso satisfactoria. Que el club blaugrana de este año se acuerde de su presidente muerto a comienzos de la Guerra Civil no sé si es o deja de ser un gesto de cara a la galería, pero seguro que es una buena noticia en cuanto a la memoria histórica de una entidad fundamental para la sociedad catalana.

Qué pasará con este club en los próximos meses es una materia que pasa de mucho mis conocimientos y sobre la cual no me veo con corazón de pronunciarme. Ahora bien, vuelvo a decir que me parece positivo que las grandes entidades digan o hagan algo sobre sus personajes históricos de referencia. Josep Sunyol merece ser más y mejor conocido por la ciudadanía catalana, y poner su nombre al palco del Camp es una buena manera de comenzar este reconocimiento. Para los que puedan tener alguna duda, sugiero el visionado del documental Sunyol, de Carles Prats. O como los despojos de un cadáver célebre se convierten en un enigma francamente incómodo.

Articulo traducido, artículo original de Sebastía Alzamora

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